Apodíctico. En la lógica aristotélica, una
expresión es apodíctica (en griego ἀποδεικτικός, 'demostrable') si se refiere a
una proposición demostrable, que es necesaria o evidentemente cierta o válida,
o por el contrario, que es forzosamente falsa o inválida.
Las
proposiciones apodícticas difieren de las asertivas, que meramente aseveran que
algo es o no, y de las proposiciones problemáticas, que expresan únicamente la
posibilidad de que algo sea verdad. Por ejemplo «Dos por dos es igual a cuatro»
es apodíctica. «Chicago es más grande que Omaha» es asertórica. «Una empresa
puede ser más rica que un país» es problemática.
En la
lógica aristotélica, «apodíctico» se opone a dialéctico, de la misma forma que
una prueba científica difiere de algo probable o razonable. Immanuel Kant
diferencia apodíctico de problemático y de asertivo en su Crítica de la razón
pura, diciendo:
La
modalidad de los juicios es una función muy especial de los mismos que se
caracteriza por no contribuir en nada al contenido del juicio (pues fuera de la
cantidad, cualidad y relación, nada queda ya que constituya el contenido del
juicio), y referirse tan sólo al valor de la cópula, en relación con el pensar
en general. Problemáticos son aquellos juicios en los cuales el afirmar o negar
se admite sólo como posible (voluntario). Asertóricos, cuando es considerado
como real (verdadero). Apodícticos son aquellos en los cuales se advierte como
necesario.
Crítica de la razón pura.
La
expresión apodíctico se aplica también a un estilo de argumentación en el que
la persona presenta un razonamiento como verdad categórica, sea o no necesario
hacerlo.
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