Materia. Del latín "materia"
(madera, material de construcción) que corresponde al griego "hylé"
(bosque, selva, madera, material de construcción). En general, con el término
materia los filósofos se han referido a la realidad sensible, a todo aquello
que puede ser objeto de experiencia.
En Platón la materia es concebida como un
"receptáculo" vacío que puede recibir cualquier "forma" y,
al oponerla a la realidad inteligible (que representa el verdadero ser), viene
a hacer de la materia algo próximo al "no-ser".
Aristóteles concibe la materia como el
sustrato del cambio, o como el sustrato en el que "inhieren" las
cualidades del objeto. Distingue, además, la que llama "materia
próxima" (la correspondiente a cada sustancia: árbol, caballo, etc.) de la
materia remota o "materia prima" (la materia última de la que está
hecha toda la realidad). Hay que recordar que para él la materia no existe como
realidad independiente y separada de la sustancia, por lo que no será
susceptible de conocimiento, estrictamente hablando (el conocimiento lo es de
la sustancia y se alcanza mediante la abstracción de la forma).
Según el atomismo de Demócrito la materia es
concebida como una realidad en sí misma, que identifica con "lo
lleno", diferenciándose del espacio, que es "lo vacío".
En la filosofía moderna, a partir del
descrédito del aristotelismo, se dotará en general a la materia de una realidad
única, siguiendo los pasos del atomismo de Demócrito, de modo que se
identificará la realidad material con la realidad natural (con excepciones como
la de Descartes, quien identificará la materia con la extensión, en lugar de
con "lo lleno"). Este cambio en la comprensión de la materia supondrá
el abandono de las concepciones especulativas y metafísicas en torno a la
materia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.