Historicismo. Corriente
de pensamiento que surge en Alemania a finales del siglo XIX impulsada por la
obra de W. Dilthey, a raíz de su distinción entre las ciencias de la naturaleza
y las ciencias del espíritu, basada en la distinción ontológica entre el mundo
natural y el mundo histórico, al que considera el resultado de la acción única
e irrepetible de los seres humanos. Los hechos a los que tal acción da lugar
quedan vinculados al contexto en que se produce, y a la relación entre el
pasado y el presente, únicos elementos que pueden permitir su comprensión.
Dilthey se opone a las concepciones de la historia de
los románticos y de los idealistas, al afirmar que las verdades y valores son
relativos a cada época, y no la manifestación de lo Absoluto o de cualquier
otra esencia universal, negando así toda finalidad última y trascendente de la
historia.
W. Windelband, H. Rickert, G. Simmel, M. Weber y O.
Spengler, defendieron también posturas historicistas, en Alemania, y B. Croce y
A. Gramsci lo hicieron en Italia. El historicismo influirá también en otras
corrientes filosóficas, como el existencialismo, la fenomenología y la
hermenéutica, siendo, por el contrario, duramente criticado y rechazado por el
estructuralismo y el neopositivismo.
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