Gnosticismo. Del
griego "gnose" (conocimiento). En general, el término se aplica a
toda corriente de pensamiento que pretende obtener un saber absoluto mediante
una experiencia mística y extática, más que por medios meramente racionales e
intelectuales.
Más particularmente, el término se aplica a la corriente de
pensamiento teológico-filosófico que, a partir de elementos procedentes de
diversas religiones mistéricas orientales, del hermetismo, y de las filosofías
helenísticas, entre otras, alcanza gran difusión en el siglo II, a menudo en
relación con el desarrollo del cristianismo, del que tomará igualmente algunos
elementos.
Aunque dividido en numerosas sectas, se suele agrupar en tres
corrientes principales: la gnosis vulgar, la gnosis docta y la gnosis
mitológica, con diferentes doctrinas, pero con rasgos comunes a todas ellas,
como el sincretismo, la defensa de un dualismo radical, que enfrenta al Bien y
al Mal (lucha que encuentra su paralelismo en la que libran el alma y el
cuerpo) así como la insistencia en el valor del conocimiento como vía de
salvación del alma de los iniciados.
Entre los representantes del gnosticismo cabe destacar a Simón
el Mago y Carpócrates (gnosis vulgar), así como a Basilides, Marción y Valentín
(gnosis docta).
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