Fascinación.- Esta palabra suele tomarse en dos sentidos
diversos: (a) como una especie de alucinación o prestigio, que hace ver las
cosas de un modo muy diferente de lo que son en realidad, como sucede en
numerosos experimentos de los faquires y como en el caso de un hechicero que
descuartizaba (al parecer) personas vivas, y luego las restituía a su primer
estado; y (b) como una poderosa e irresistible fuerza magnética, análoga a la
que ejercen las serpientes sobre las aves, y en virtud de la cual una persona
puede obrar sobre otras personas o sobre los animales, como en el caso de
Pelissier, que mataba o aletargaba las aves valiéndose de dicho poder de
fascinación, o en los casos de domadores de fieras, encantadores de serpientes,
etc. (Véase: Isis sin velo, I, 380 y 381).
(G.T. H.P.B.)
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