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viernes, 11 de septiembre de 2015

Clinamen, La teoría del...



La teoría del Clinamen. Término latino acuñado por Lucrecio (Titus Lucrecius Carus) seguidor de la filosofía de Epicuro, para traducir el griego "parénklesis" con el que Epicuro se refería a la desviación espontánea de la trayectoria rectilínea que experimentaban los átomos para explicar su agregación con otros átomos.

El clinamen es, pues, la espontánea desviación de la trayectoria de los átomos, que rompe la cadena causal, determinista, de su movimiento, introduciendo así un fundamento físico para justificar la acción libre, en los seres humanos, y el azar.

La teoría del clinamen.  (en plural clinamina, derivado de clīnāre, inclinar) es el nombre en latín que dio Lucrecio a la impredecible desviación que sufren los átomos en la física de Epicuro. Este concepto le sirvió al filósofo griego, a modo de solución, al problema del libre albedrío prescindiendo de un dios garante de libertad. Esta teoría ha tenido una importantísima influencia a lo largo de todo el desarrollo histórico del mecanicismo por su originalidad y por haber supuesto una solución coherente y muy temprana a uno de los principales problemas de esta corriente filosófica.
La teoría del clinamen proporciona una solución al viejo problema (planteado por Aristóteles) de la regresión al infinito de las cadenas causales en el movimiento, sin tener que recurrir a la acción de un dios ordenador que funcione como Primer motor inmóvil. El razonamiento aristotélico afirmaba:
1)    necesariamente todo lo que se mueve es movido por otra cosa (la causa eficiente del movimiento);
2) por lo tanto todo movimiento se sitúa en una cadena causal;
3) esta cadena causal no puede ser infinita, debe tener un inicio;
4) al inicio de la cadena causal debe haber algo que "mueva sin ser movido", una causa primera, un motor inmóvil.
Aristóteles identificó en este moviente inmóvil a la divinidad. Sin embargo, y dentro de la doctrina epicúrea, los dioses son perfectamente felices, lo cual impide la posibilidad de toda influencia por su parte en los acontecimientos terrenales.
Para solucionarlo, introdujo el clinamen, o desviación espontánea del átomo de su trayectoria, como origen de nuevas cadenas causales. Con ello, eliminaba a los dioses de la cadena de razonamientos a la vez que introducía un factor de indeterminación que solucionaba uno de los principales problemas del atomismo democríteo: el determinismo. Es decir, el clinamen proporcionaba una base ontológica sólida en la que justificar el libre albedrío. Ya que sin libertad las acciones morales dejan de serlo, el clinamen se erigió también en sostén de toda posibilidad de una ética atea.

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