Masonería
Cósmica. En la que se hallan
constantemente presentes los tres puntos que encontramos en la actividad
constructora del hombre; la forma
externa de la naturaleza y de todo ser viviente, correspondiendo
con la estructura, o sea el edificio o templo simbólico; la vida interna como
aspecto dinámico, o sea la actividad constructora; y en cuanto a la Inteligencia que ha planeado la obra
y preside a su desarrollo incesante, es lo que se llama científicamente Ley
Natural y filosóficamente Sabiduría Creadora.
Todo el universo es, en su constitución, el resultado
de la actividad constructiva que se revela en su dinamismo; y todo ser, toda
forma de vida y de inteligencia que aparece como tal y se diferencia dentro del
mismo, un obrero o constructor inconsciente o. consciente de esa
cualidad, pero siempre activo en la obra o tarea particular que le ha sido
asignada por el Gran Logos o Suprema Inteligencia que se identifica con el Plan
Arquetípico de la Obra.
Particularmente, toda la vida del hombre es una construcción,
que se verifica con la participación y cooperación de su ser consciente y
de su naturaleza subconsciente. Esta última es la que ha construido su cuerpo,
como edificio o templo orgánico de la vida, ocupándose igualmente de su desarrollo
y de su conservación y renovación estructural, así como de todas las funciones
de la vida instintiva; es además el asiento de los hábitos y de todo lo que la
vida ha asimilado como memoria y experiencia individual y colectiva. Por lo
tanto, ejerce una parte muy importante, como obrero (o corporación obrera), en
el desarrollo de la vida exterior orgánica y social. (Lavagnini. El Secreto
Masónico Pag 20/21).
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